Ciudad de México.— Los días pasan, y en vez de dedicarnos -ante la situación generada por la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos-, a revisar a profundidad nuestra relación económica, política y de seguridad con ese país para tratar de diseñar lo que mejor responda a la nueva etapa, seguimos girando alrededor de lo que dijo Trump y casi casi, de lo que pensamos pensó aquél.

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Mañana podríamos lamentarlo 

Una de las limitaciones que distingue nuestra forma de hacer periodismo -la cual se ha mantenido casi inalterada durante decenios-, por más cambios que haya registrado esta actividad en años recientes, en prácticamente todo el mundo, tiene que ver con lo que podríamos llamar ideologización de los contenidos o más precisamente, la ideologización de las decisiones, en lo que se refiere a qué noticias incluimos para su publicación, o cuales desechamos por no coincidir con nuestra forma de ver el mundo o más claramente, con nuestra ideología y posiciones políticas.

Ciudad de México.— Ante la preocupación que parece dominar a decenas de millones de mexicanos, como consecuencia natural -dicen algunos-, del conjunto de amenazas y propuestas de Donald Trump, quien mañana comienza su encargo como Presidente de Estados Unidos, vale la pena comentar algunas cuestiones las cuales, quizás -así lo espero-, podrían dar como resultado que su preocupación se enfocare ahora, menos a los dichos de aquél, y más a los responsables de los hechos que han tenido lugar en nuestro país.